Tras unos toques de Enrique da comienzo este trepidante tema que retoma la fuerza que le dejó el anterior, pero con un carácter mucho más rebelde. Una rítmica más marcada en la guitarra y un acompañado continuo de tecladoo, que refuerza el equilibrio y armonía, dando además una mayor sensación de rapidez, son las principales armas para dar un envoltorio a una letra que nos habla de un supuesto "mundo perfecto", en el que la palabra "libertad" es la principal bandera. Al final del tema, Eva revindica con sus agudos un lugar en el que no haya cabida para las injusticias y las guerras, a la vez que el ritmo de la batería se dobla, un recurso que intensificará aun más el mensaje.
Las gotas caen en el cristal, rebotan sobre mi ilusión
y mis pupilas luchan por algo a lo que a ferrarse.
Sigue el dolor, siguen quemando tus palabras
y en el alma la ceniza que dejo sobre mis labios de algodón.
Y un día veras ponerse el sol
y sentirás la oscuridad
que llena el vacío
que has dejado sobre mí.
Y ahora que lo piensas
y no sabes muy bien qué hacer,
cuando no hay nada que hacer.
Ya nada podrá volver a ser
como era todo antes de ayer.
Un día sí y otro también, pasan las horas y no ves
que poco a poco vas dejando mi corazón roto.
Y es que no dejo de pensar que no te volveré a besar.
Jamás podre sentir igual que lo que tú me haces sentir.
Y un día veras…
Y ahora que…
Y un día veras…
Y ahora que…
Y no,
no podre olvidar lo dejado atrás.
Tantas cosas que sentí, tantas que viví,
tantas junto a ti. Pero todo terminó...